sábado, julio 28, 2007
Adiós

Bueno, aquí estamos, escribiendo la última entrada de danish cookies. La bitácora, en la que he contado situaciones y vivencias de mi año erasmus llega a su fin, como todo. Cuando empecé a escribirla no sabía si le sería fiel, si la llegaría a terminar alguna vez, ya que muchas veces la pereza o la vagancia gana a los recuerdos. Pero por suerte continué escribiendo, y el blog siempre estará aquí, para mi, para cualquiera que quiera saber que fue de mi, o para quien quiera saber como son los principios de cualquier erasmus. Para ello, este último post va a ser una especie de resumen de todo el año. Por eso, como primera parte del post voy a definir con una palabra cada mes de los 9 meses en los que he habitado en Aalborg, en una especie de lo acontecido en cada mes, o más bien la imagen que me ha quedado en cada mes:

- Octubre : Resaca
- Noviembre : Cocina
- Diciembre : Melinda
- Enero : Mononucleosis
- Febrero : Irlanda
- Marzo : Jason
- Abril : Cuadrilla
- Mayo : Proyecto
- Junio : Bye

Las conclusiones pueden ser muchas, pero me imagino que variarán mucho de una persona a otra. A mi parecer, las conclusiones más importantes es la gente conocida. El secreto está en que la mayoría de la gente que se va de erasmus va en el mismo ‘rollo’, van/vamos por conocer algo diferente, por saber como nos vamos a comportar ante una realidad completamente diferente a la vivida hasta el momento; en el que todo lo que hayas hecho en el pasado no cuenta, a modo de recuerdos, pero si a modo de comportamiento. Cuando sales del nido es cuando aprendes a valorar todo lo que te han enseñado durante tus años mozos, es el momento de demostrar quién y como ser y de quién rodearte. Cuando eres pequeño, incluso adolescente, te relacionas con la gente con la que vives, con la que te rodea, pero cuando te vas de erasmus no conoces a nadie, vas a un mundo nuevo. En ese mundo nuevo es donde te tienes que demostrar a ti mismo si eres la persona que dices ser, la persona de la que presumes. Cosas que pensabas que poseías, te das cuenta que no te las puedes atribuir, buenas y malas. También hay sorpresas agradables, comportamientos y reacciones que no te imaginabas ni por asumo que eran o fuesen a ser tuyas. De aquí aprendes a ver que cosas quieres para tu futuro y cuales vas a apartar, vas a rechazar. Ves que no tienes por que agradar a todo el mundo, simplemente a las personas que quieres y te importan. Si que es verdad que la mayoría de la gente conocida es para bien, ahí está parte de la magia que tiene el irse a estudiar fuera.

Pero una de las cosas más curiosas es, que a pesar de no compartir la misma lengua materna, con lo que esto implica, te puedes comunicar con gente de todo el mundo. Al principio era una odisea, porque ni entendías cuando te hablaban, ni (lo que para mi fue peor) te entienden porque tu/mi ingles apesta. Si de algo nos hemos dado cuenta toda la spanish community residente en Aalborg es que el inglés hablado, el speaking, de todos nosotros es de los peores, por no decir el peor, salvo excepciones muy claras, véase a los chinos. Algo falla en la enseñanza inglesa en España, no es normal que nuestro inglés apeste tanto, sobretodo si lo comparas con el nivel de anglosajón que traen los países del este de Europa, ni color. Parte de culpa puede ser por la televisión, al habitar un país en el que desde que Franco decidió obligar a doblar todas las películas en versión original al español, para poder impedir los españoles de entonces no se enteraran de lo que verdad se decían en las mismas. E ahí el que países como España, Italia y Francia sean los países con peor nivel inglés de Europa, casualmente los tres idiomas (español, italiano y francés) que más búsquedas ofrece el emule al buscar una película, además del inglés. Eso si, también he de romper una lanza a favor de el inglés escrito. A nivel gramatical, no tanto de vocabulario, podemos decir que no andamos tan mal, de hecho si en algo dan ‘caña’ en las academias es en la gramática.

Lo que quería decir al principio del párrafo anterior, es que a pesar de no compartir ua lengua común y dominante, después de una temporada, puedes hacerlo con gente de completamente diferentes culturas y vivencias. Ahí está la magia, en el aprender de otras culturas, de ver como viven en otros países, que no es oro todo lo que reluce, ni los demás son siempre los mejores en todo, ni nadie, por ser de cualquier país, ha de ser peor que nadie. El hecho de poder estar en una mesa con toda la torre de Babel no tiene precio, ver la visión que tienen otros extranjeros del País Vasco es, cuanto menos, curiosa, no lejos de lo que los medios de comunicación difunden, que resumiendo viene siendo que lo único conocido de Euskadi es el conflicto vasco. Preguntas como, si hay alguna diferencia física entre vascos y españoles; el interés de todos en preguntar en si la solución al conflicto es la independencia; o, la insistencia en preguntarte de en que bando estás. Otra pregunta curiosa fue la de cuales son los requisitos para entrar en ETA, como si fuera una especie de supermercado, en el que coges el número y una señora detrás del mostrador te da la vez. Pero bueno, visto el flujo de información del que disponen no es ninguna barbaridad que pregunten estas cosas, sino, al tanto con este video acerca de los vascos en Hollywood. A partir de ahora habremos de ir gritando irrintzis y dando saltos entre las montañas, rappelando las paredes de las montañas como auténticos saltimbanquis circenses. Conclusión Babeliana, que a pesar de que al principio es difícil acostumbrarse a vivir en otro idioma, al final, merece la pena y mucho, por lo que hay que hacer un pequeño esfuerzo. Yo tuve suerte que entre mi room-mate y la gente de mi piso en la cocina, además de hablar un inglés bastante bueno, eran bastante comunicativos, lo que ayuda a integrarse más fácilmente, pero aún así se distingue un momento en el que hay que te das cuenta que hay que tirar del carro si quieres sacar algo en claro de todo esta internacionalidad. No merece extenderse más ya que muchos ejemplos, no solo acerca de exoticidad de ser vasco, sino de muchísimas cosas más están ya escritos en anteriores posts.

Danish Cookies llega a su fin, ya que los objetivos del mismo ya se han cumplido, por lo que no tiene ningún sentido el alargar la bitácora, ya se sabe, lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Puede que algún día, futuro no muy lejano, escriba otro blog, pero dudo que sea personal, será posiblemente uno sobre actualidad o sobre algún tema que me apasione en concreto, tiempo al tiempo. Por eso, que la blogosfera no se frote las manos, porque algún día estaré de vuelta. El escribir relaja, sirve para desahogarte, para liberar tensiones, pero cuando se hace una bitácora hay que dedicarle tiempo y dedicación, por lo que, a pesar de que en algún momento del año que viene sienta esa necesidad de escribir, la ahogaré en mi interior, o peor, la sufrirán los de mi alrededor.

Esto ha sido todo desde la recóndita Aalborg, en Dinamarca, que no se sabe muy bien que tiene, pero del que se dice que es como una droga, ya que el que va quiere repetir. Tanto es que así, que un servidor va ampliar su estancia allí por dos años más, para cursar una ingeniería superior.

Adiós. La wikipedia define adiós como un saludo, como un gesto de cortesía que se utiliza al despedirse entre personas. Por eso mismo es título de este post reza así, porque desde aquí, un humilde servidor se despide. Gracias a todos por hacer posible este año, sin duda inolvidable. Adiós.

posted by kobayashi @ 01:19   3 comments
lunes, julio 16, 2007
Back home
Bueno, se acabó lo que se daba. Este va a ser el penúltimo post de danish cookies. Ya estoy en casa desde hace dos semanas. En esta entrada explicaré todo lo acontecido desde el último post hasta hoy. Y el siguiente post, que será el último, quiero hacer una especie de resumen de todo el año donde haré un resumen sobre todo el año, con conclusiones y líneas futuras, como si fuera la memoria de un proyecto. Empezamos.

Después del entregar la memoria, en formato digital, en mi universidad, colgándola en un servidor, tocaba estudiar para preparar la presentación y la defensa del proyecto en la universidad de Aalborg. Así que allí estuvimos, en la work-room (aula de trabajo), preparando el powerpoint y mirando dudas, hasta que llegó la hora de la verdad, el miércoles 27 de junio a las 13 horas. Antes de nosotros pasaron todos los demás que están en nuestro Master, así que nos relajó bastante el hecho de que todos habían a probado. Total, valor y al toro, y después de hacer la presentación, en el momento que terminas te sientes relajadísimo, y más esta vez, en la que la clavamos. Después de muchos entrenamientos podemos decir que la presentación que valía fue la que mejor salió, chapeau. Después venía la defensa, así que otra vez los nervios a flor de piel. El primero en pasar servidor. Las primeras preguntas fueron bien, pero la última fue una estocada en todo regla, con sudores fríos incluidos, intentando explicar algo que no lo tenía muy claro en la pizarra, mientras el tutor preguntaba y preguntaba. Di paso a mis compañeros y en el momento de salir sientes una liberación increíble, tal era la liberación que mientras mis dos compañeros hacían la defensa yo me puse a hacer un sudoku que había por allí, ¡y lo saqué! Total, que todos aprobamos y nos fuimos a casa con la sensación de que no habían entendido muy bien el proyecto, debido a las preguntas que nos hicieron en la defensa mayormente, pero lo importante era aprobar y terminar, así que objetivo cumplido. Limpiamos la work-room, requisito para que te devuelvan la pasta puesta a principio de curso y a casa.

En mi camino de vuelta me pasé por casa de Carlos y Dimas, dos de los pocos españoles que quedan en Aalborg a estas alturas. Visita relámpago y vuelta para la residencia, hay que celebrar que se ha terminado, y bien, el proyecto. De vuelta en la cocina, nos reunimos en la cocina, con la compañía de los padres de Kevin, que hacen que la imagen de la cocina sea un poco abstracta. Eso si, como buenos holandeses bebieron únicamente cerveza. Empezamos la noche tranquilos, mientras pensábamos que estaríamos allí hasta las tantas y luego nos iríamos a la cama. La cosa desvarió hasta que surgió la idea de ir a Jomfru. Entonces me di cuenta de que no me acordaba de cuando fue la última vez que estuve en Jomfru, puede que fuera en Semana Santa, cuando hubo visita de la cuadrilla. Nose, mi memoria pez no me permite acordarme de estas cosas. En fin, que allí acabamos Dennos, Gaby, Marta, Javi y yo, dando pena por Jomfru, eso si, me lo pasé como nunca. Vuelta en taxi y a la cama. Aquí algunas fotos del evento:


Al día siguiente tocaban compras, así que la mañana perdida en el centro y a la tarde tocaba rematar la maleta, con la incógnita del peso, ya que los 15 kgs permitidos iban a ser más seguro y tocaría apoquinar en el aeropuerto. A la noche, como de costumbre, reunión en la cocina. Maartje (mi room-mate), Gaby y Marta hicieron cena para todos con todas mis sobras, en lo que se convirtió en un mercadillo en toda regla. La cena estuvo muy bien, y después de comer tocaba despedirse, así que poco a poco la gente se fue yendo a la cama, hasta que solo quedamos en la cocina Maartje, Marta y Gaby, que me acompañarían a la estación de trenes. Dado la hora en la que salía el tren, 6 de la mañana, no merecía la pena acostarse, así que a las 5 de la mañana las sosudichas acompañantes y yo bajamos a la estación. A eso de las 6 llegó el tren y mientras nis despedimos tuve la última despedida también de daneses borrachos, que mientras me despedía de mis acompañantes desde el tren, tuvo que venir el borracho danés de turno, y empezó a increparles. Yo creo que el danés borracho tiene ayudas sociales, porque sino es incomprensible que haya tantos y en cualquier lugar. Total, que le tren empezó a andar y vi como Aalborg se alejaba detrás de mi. Intenté mantener los ojos abiertos, ya que en una hora debía cambiarme de tren a autobús, pero aún así fui pegando cabezadas. Cambio al autobús en Randers y otra vez a cabecear. Ya en el aeropuerto de Aarhus, pesé las maletas, y lo que debía ser 15 kgs pesaba 22 kgs y el equipaje de mano que debía pesar 10 kgs pesaba 15, con lo que llevaba alrededor de 12 kgs de sobrepeso. Acojonado estaba del extra de peso que tendría que pagar. Llego a la facturación y la mujer del mostrador me dice que me paso. Yo le digo que si, pero que no puedo quitar nada. Me responde: ‘Que sea la última vez’. Puff, y encima no me pesaron el equipaje de mano, menos mal, sino igual tengo que vender mi cuerpo para pagar el sobrepeso. Lo malo sería en Londres.

El viaje desde Dinamarca hasta Londres bien, ningún problema, simplemente iba acojonado por la facturación en Londres. A la mujer del mostrador londinense también le daría pena mi cara, así que se portó, eso si, si que tuve que pagar algo, me dejo los 12 kgs de sobrepeso en 3 kgs. Menos es nada, así que apoquiné 25€ de sobrepeso, ni tan mal. Otra vez avión, a los que no tengo ningún cariño, donde esté la tierra firme que se quite todo lo demás.

Llegué a Vitoria antes de lo previsto, ya que los horarios que marcan los aviones siempre son mayores a los que en realidad son, por lo que si sale con total puntualidad lo normal es llegar antes de lo previsto en el plan de vuelo. Allí estaban mis padres, y justo llegó mis hermano con mis sobrinas. Abrazos y besos para todos y empezar a darse cuenta de que ya estás de vuelta. Primer fin de semana en casa, pero liado con los detalles del proyecto, así que nada, a hacer resúmenes y últimos retoques. Durante la semana viajes d ida a vuelta a Mondragón día si y día no, hasta que llega el viernes, la hora de la verdad.

Este viernes fue un día bastante erasmus, ya que el primero en presentar fue Karlos, erasmus en Grenouble (Francia), aprobó; después vino Patxi, erasmus en Brno (Rep.Checa), aprobó; y por último un servidor, erasmus en Aalborg (Dinamarca), y………..¡aprobé! Otro ingeniero técnico a quien dar de comer se une a la lista.

Después de unirme a esta lista han pasado ni michas ni pocas cosas, pero entre otras está el detalle de los San Fermines, donde fue llegar y besar, ya que quedé con la spanish community de Aalborg. A las 4 horas, mientras estábamos en un concierto en la Plaza del Castillo, un indibiduo se subió a una farola, entonces la gente empezó a increparle y tirarle cosas, tal fue así que una de las botellas que tiró alguien de alrededor fue a parar a mi cara, entre la nariz y laceja, con dos cortes en ambos sitios. Con todo el gentío era imposible saber quién fue, aparte de quedarme un poco agilipollado, con lo que más tarde me recogí a casa de mi hermano, con el rabo entre las piernas.

Aparte de esto pasaron más cosas, pero ya quedan fuera del objetivo de esta bitácora, dedicado a las vivencias erasmus, que, tristemente ya llegó a su fin, aunque el hecho de que dure un año hace que sea así de especial con sus vivencias a lo largo de los 9 meses, inolvidales, recordable para todo el mundo. Bueno, termino, que para ponerme melancólico y cursi está el siguiente post.
posted by kobayashi @ 16:17   2 comments
viernes, junio 22, 2007
Despedidas
Aprovechando un momento de vagancia, aparco los estudios por un momento para escribir en el blog, bueno, en realidad es más bien un descansito, para despejar la cabeza de ecuaciones, gráficos y tablas por un momento. Últimamente he dejado muy de lado el blog, no es que me haya cansado, sino que a veces los erasmus también hemos de estudiar, aunque suene paradójico.

Resumiendo, desde el último post han pasado varias cosas, y sin darme cuenta me he plantado en mi última semana aquí en Aalborg. Si todo va bien, dentro de una semana a estas horas estaré en Gasteiz y en casita, dejando que me mimen.

Después de volver de Paris, hace ya un par de semanas, como pasa el tiempo, hubo una semana de relax, no porque el viajar canse, sino por no dar demasiado trabajo al cerebro, que sino se acostumbra y a ver quien le hace volver para atrás. El caso es que fue una semana vaga, pero marcada por la despedida de Melinda, que se iba el jueves día 14 para su Hungría natal. No hubo fiesta de despedida, ya que ella no quería decir a todo el mundo adiós en estado de embriaguez, así que fue como una reunión de amigos alrededor de la mesa, y uno a uno fuimos pasando por el confesionario, lo que significa que cada media hora alguien iba a hablar con Melinda a solas un rato, y al rato los susodichos/as volvían con los ojos rojos y enlagrimados. La verdad es que es una buena forma de despedirse, por lo menos no va a ser la típica fiesta donde aparecen gente que no está invitada y gente que te dice que son tus mejores amigos cuando en realidad no les conoces de prácticamente nada. En ese aspecto estuvo muy bien, porque los presentes éramos los más íntimos que quedábamos en la residencia, ya que esto es como el Gran Hermano, cada semana van desapareciendo personas, llorando o alabando sus pérdidas, dependiendo del sujeto en cuestión, porque aquí hay para todos, no es oro todo lo que reluce. En fin, esto es así, guste o no hay que decir adiós, aunque no siempre es un adiós, a veces es un hasta luego, y eso hace llevar mejor la pérdida, momentánea pero perdida, de la gente que has conocido aquí, con la que has convivido nueve meses.

Tres días mas tarde fue la despedida de Bröa, el room-mate alemán de Javi. Un servidor tenía que estudiar, así que no contribuyó mucho en la fiesta, pero por lo comentado al día siguiente se puede decir que dicha fiesta se torció bastante debido al efecto ‘Rón’, causado por Marta.
Desde la despedida de Melinda, pasando por la de Bröa, me he dedicado a estudiar. Mayormente a preparar el proyecto que he de presentar en mi universidad, que viene siendo una síntesis de los dos proyectos cursados este año en Aalborg. Lo que parecía que iba a ser moco de pavo, ya que las memorias de los dos proyectos ya estaban redactadas, se convirtió en un infierno, gracias al señor Microsoft Word, que menos lo que tu le pides que te haga, te hace todo lo demás, es lo menos intuitivo que ha parido madre. Total que ayer se acababa el plazo para subir la memoria en formato digital a un servidor de mi universidad, y como no, siempre hasta última hora. La culpa, esta vez, fue del convertidor a pdf, que para convertir la memoria se pasó nada menos que una hora. Lo gracioso es cuando lo abres y ves que se pone a jugar con las imágenes, así que a cambiar el formato de estas y volver a convertirlo. La situación era la siguiente: once y media de la noche y un servidor subiendo la memoria al servidor, como buen estudiante aprovechando hasta el último minuto. Hubo suerte e Internet no se cayó, ya que esta semana se cae cada dos por tres, sin que nadie haga ni caso. A todo esto, hablando de reparaciones, resulta que los fuegos de la cocina, que por cierto, los 4 fuegos los compartimos entre 26 personas, lo que nos deja una media de 0,154 fuegos por persona, pero resulta que uno de ellos no funciona, así que la media se nos queda en 0,115, y diréis: ‘Uff, que mal, ¿os es suficiente?, y yo replicaré:’pues no, y menos con la invasión china que sufrimos últimamente’. El caso es que de los tres fuegos, había uno que tenía una raja en la vitrocerámica, y resulta que un día entro algo de agua y salió fuego. Entonces es así como conseguimos una vitrocerámica nueva, después de crear una llamarada, y por fin volvemos a tener 4 fuegos, lo que nos vuelve a dar una media 0,154 fuegos por persona.

Como acontecimiento curioso, durante el fin de semana pasado, se jugó l a última jornada de la liga española, con un desenlace fatal: la real sociedad vuelve a segundo después de 40 años, y para mas inri, el real Madrid gana la liga, ¿puede ser peor? Esto provocó que Jorge y yo cumpliéramos una promesa que hicimos un domingo de barbacoa, animado por el vino dulce y los embutidos que Javi trajo de Málaga. La promesa fue que al terminar la temporada, pasara lo que pasara, yo le regalaría la camiseta de la Real, y él me regalaría su poncho mexicano, porque como ya sabréis, los mexicanos juegan con al fútbol con poncho, y con sombrero, lentejuelas, con una botella de tequila en la mano y con el césped rodeado de cactuses. Las pruebas del intercambio son estas:


De aquí en adelante toca estudiar para preparar la presentación aquí en Aalborg, que es el día 27, miércoles, dos días antes de mi huida forzosa de este país. Puede que haya post o no, depende de cómo vaya todo, pero puede que este haya sido el último post en tierras escandinavas, aunque prometo uno o dos más una vez este de vuelta en casa, analizando el año, que ha dado para mucho.
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viernes, junio 08, 2007
Paris, mon ami
Después del carnaval y la entrega de la memoria del proyecto, ya tocaba descansar un poco, así que esta semana pasada, de lunes a jueves, me fui con Melinda (húngara) a Paris, aprovechando un vuelo barato desde Billund.

En el fin de semana anterior a viajar a Francia no hubo nada que quepa reseñar, más que nada nos dedicamos a preparar el viaje a la República de la igualdad la fraternidad y la libertad. Salimos el lunes al mediodía, pero ya se sabe, si has de coger el avión desde Billund, debes madrugar bastante, para poder hacer la conexión sin ningún problema. Así que allí estábamos Melinda y yo, a las 6 de la mañana, con cara de sueño, cuando de repente nos parece ver a lo lejos, cerca de la estación de trenes, a Jorge, un mexicano de nuestra residencia. En efecto, allí estaba Jorge, sin el característico sombrero mexicano a su lado, pero sin con un paisano amigo suyo, que vino a Aalborg a visitar a nuestro Jorge. Después de tan desconcertante encuentro nos fuimos para la estación, donde cogimos el tren en dirección a Vejle. Los trenes daneses, no me cansaré de decirlo, son impresionantes. Son comodísimos, puedes conectar el portátil a la red para no tirar de la batería, megafonía amena, etc. Lo de megafonía amena sería más bien si fuera en otro idioma, porque al ser en danés, más que informarte, parece que la locutora se está atragantando, y te dan ganas de ir corriendo a la cabina de mando a ayudarla a escupir el trozo de tarta que no ha podido engullir. Interesante el idioma, por no decir feo de oír.
Total, que llegamos a Vejle, cambio de medio de transporte, ahora toca bus. Los buses no están mal, pero son como en todos los sitios, nada especial, no tienen ninguna comodidad extra que no tenga ningún otro autobús. Llegamos a Billund, facturamos, y resulta que la mujer del check-in es ecuatoriana, por lo que empieza a hablarme sobre detalles del vuelo en castellano. Entonces Melinda, harta de oír hablar la lengua de Cervantes en la residencia, se queda con cara de circunstancia, pero lo digiere, a pesar de que le duela en el alma que no le pase lo mismo con su idioma.

El avión era más bien pequeño, por lo que no me agradé mucho, ya que no soy muy partidario de coger aviones. Como dirían en Cruz y Raya: ‘Si hay que cogerlo se coge, pero cogerla pa’ na’, es tontería’. No es que haya cogido muchos aviones en mi vida, habrán sido unos diez a lo mucho, pero una vez que estás arriba, me he de concentrar y pensar que saben lo que hacen. Mientras tanto, mi compañera de viaje se lo pasaba en grande con las oscilaciones del avión, mientras yo solo pensaba en Lost, en que personaje sería yo si el avión se estrellaría en alguna isla y sobreviviríamos algunos. Se admiten proposiciones, incluso spoilers, ya que he terminado de ver la tercera temporada de la serie, y parece que poco a poco a cogiendo forma la historia, esta temporada me ha devuelto la confianza en la serie y en los guionistas, a pesar de ser todavía un auténtico misterio. En fin, llegamos a Paris, y a pesar de que ya nos habían avisado de que era una ciudad cara, siempre crees que te buscarás las castañas y que encontrarás cosas baratas. Primera y en la frente, el bus para ir desde el aeropuerto hasta la ciudad 8,5€. Llegamos a la ciudad y nos vamos para el hostal. Está un poco apartado, pero con el metro se va a todas partes. Descansamos un poco y nos vamos para la ciudad. Decidimos andar, ya que no parece que el centro esté tan lejos. Después de una hora andando nos damos cuenta de que hay que utilizar el metro, pero bueno, allí está, alzándose grandiosa frente a todos, la Tour Eiffel, iluminada con sus luces amarillas fijas y blancas parpadeantes, espectáculo de luz y colores. Al final del post podéis ver las fotos del viaje. Después nos adentramos en las faldas de la señorita (me refiero a la torre, no se confunda), desde donde hay una curiosa vista de la torre. Más tarde, después de pasar por el Sena y sus puentes, nos decidimos por coger un taxi hasta el hostal. Como no, el taxista no habla inglés, como a todos los que preguntamos algo. Muy curiosa las respuestas de los franceses. A la pregunta de: ‘Do you speak english?’, algunos nor respondían: ‘Un petit pai’, que ya nos decía que de un poquito nada, a lo mucho los números y los colores, con lo que nuestra comunicación con los indígenas franceses se basaba en las señas, al más puro estilo indio. Impresionante el viaje que nos dio el taxista, conduciendo a toda velocidad por las calles parisinas, haciendo caso omiso de pasos de cebra y cedas el paso, pasando a milímetros de los coches aparcados a nuestro lado. La calle donde se encontraba el hostal es la típica calle parisina, con puestos de frutas a lo largo de toda la calle, además de muchos bares con sus respectivas terrazas, que amenizaban el pasear por ellas. A pesar de ser una calle bulliciosa, se agradecía que hubiera tal ambiente, después de 9 meses en Dinamarca, cualquier cosa que sea un poco diferente se agradece, y visto lo visto, a pesar de que en Dinamarca se pague mucho y bien, el ambiente y el tiempo no lo paga ningún dinero, así que no es de extrañar que todos os daneses piensen en irse de vacaciones a España. Fue muy gracioso, en el carnaval, unos daneses que nos decían que habían estado en España, más concretamente en, atención: ‘Logatemá’. Todos intentábamos agudizar el oído, pero era imposible entender a que ciudad, pueblo o región se referían. En una de estas, un danés un poco más espabilado en el arte de las lenguas consiguió atinar un poco más, diciendo: ‘Logetemar’, con lo que gracias a nuestra suspicacia pudimos concluir que se trataba de, ojo al dato: Lloret de Mar. Impresionante documento, lástima que no haya pruebas radiofónicas o gráficas.

Al día siguiente, día 5, esta vez si, cogimos metro. La estación más cercana al hostal estaba en obras, pero funcionaba, lo que daba al metro parisino un aspecto incluso mas tenebroso. Más tarde en el centro, la estaciones tenían mejor pinta, aunque se aprecia que es un metro muy antiguo. Ya en el centro, visitamos el Louvre por fuera, el Sena, el centro, Notredame, el Arco del Triunfo, etc. Hubo un acontecimiento interesante, ya que cuando cruzábamos el puente de Notredame, un viejo, borracho y puede que ido de la cabeza intentó agarrar del brazo a Melinda pero esta fue hábil y pudo esquivarle. Nos dimos la vuelta y plantamos cara, pero el tío en vez de pasar, se empezó a reir y después se puso a demostrarnos sus artes marciales, que por cierto, aunque yo no sepa mucho de kárate, se lo suficiente como para saber que el abuelote no sabía, asi que allí le dejamos, mientras nos insultábamos en nuestros respectivos idiomas. Es de rigor saber que insultar en español tiene mucho más estilo, además de repertorio y acojono, ya que en 5 segundos le pude llamar de todo, mientras que él se limitaba a sus artes marciales. Le dejamos con su borrachera en paz, pero no le duró mucho su alegría, ya que se ve que Melinda no fue la primera víctima, ya que minutos después vimos como dos bici-polis, al más puro estilo Pacific Blue, se lo llevaban. Después de estar caminando todo el día, vuelta para el hostal, a descansar, que ya tocaba, eso si, antes de compras por los mercados, donde compramos un montón de frutas, ya que tenían una pinta impresionante.

El día 6 lo dedicamos a ver el Museo del Louvre y la Torre Eiffel otra vez. El Museo no está mal, lo que pasa es que para un analfabeto del arte como yo, llega a cansar, ya que es enorme, y te pierdes entre pasillos y entre épocas, por eso me gustan más los museos de arte moderno, ya que en ellos puedes dar tu opinión más abiertamente. En los museos como el Louvre, todo es arte, todo hay que adorarlo, y todo es impresionante. Curiosa la muchedumbre que se agolpaba enfrente de ‘La Mona Lisa’. Todo turistas que se pasaban entre 10 y 20 minutos contemplando el cuadro, como si esperaran que la ‘mujer’ de la sonrisa vaya a salir del cuadro y les vaya a susurrar al oído el secreto del Código Da Vinci. La verdad es que deja un poco de desear, el cuadro está bien, un poco pequeño para lo esperado, pero nada del otro mundo, en el museo había muchísimos más cuadros más elaborados de los que la mayoría pasaba inadvertida frente a ellos. Lo bueno era el aire acondicionado, ya que al salir del museo, atizaba el sol como nunca, mientras podías intuir a primera vista a todos los turistas escandinavos, con sus pieles rojas color cangrejo. Después nos fuimos a visitar a la dama parisina, que allí seguía, erguida, a la orilla del Sena, mientras subía en los ascensores a miles de turistas día a día. Nosotros subimos solo hasta la segunda planta, ya que Melinda tiene miedo a las alturas, contradiciéndose diciendo que le encantan los aviones, ya sabéis, mujeres….

Y el último día, el 7, no lo dedicamos a la ciudad, ya que tocaba volver a la fría Dinamarca, donde paradójicamente ha estado luciendo el sol todos estos días, un sol seco, sin ninguna brisa, que ha hecho que los daneses se recluten en casa, ideando un plan para derrotar al maligno calor, como en su día Napoleón perdió las batallas en Rusia frente al General Invierno. Si a alguien se le ocurre invadir Dinamarca, no se para qué ni porqué, ha de hacerlo en estos días calurosos. El avión de vuelta más de lo mismo, pero con una hora de retraso, con lo que al llegar a Billund tuvimos que atravesar todo el aeropuerto corriendo para no perder el autobús. Lo cogimos, y más tarde el tren, volviendo a la confortabilidad de los trenes daneses. Fin del viaje, vuelta al hogar, no se si dulce o no, pero hogar, como decía mi compañera iniciada en el arte de los trotamundos. Ya en Aalborg nos encontramos a George, un griego de la residencia, que se fue de vacaciones a Copenhague y atropelló un coche, con lo que va pasará el verano con un par de muletas. Si, aquí en Dinamarca también atropellan a
gente, no todo lo que reluce es oro. Aunque no es para nada, habitual.

Aquí están todas las fotos del viaje, agradecer todas ellas a Melinda, que ha sido la fotógrafa oficial del viaje, además de hacerlo muy bien, hay alguna foto que está de premio:


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viernes, junio 01, 2007
Aalborg Karnival no defrauda

El carnaval de Aalborg no defrauda, como bien reza el título de este post. Aunque parezca mentira, los erasmus a veces también tenemos que hacer cosas en la universidad. El tema es que ayer jueves, por fín, después de una semana completamente encerrados en el laboratorio, entregamos la memoria, y ahora tenemos descanso hasta el 27 de junio, que es el día que se presenta y se defiende dicho proyecto. Aprovecho para escribir en esta entrada lo que me ha pasado en las tres últimas semanas. Ahí va.

De lunes a viernes, durante estas tres semanas fue todo monotonía, levantarse sobre las 8, ir a la uni, trabajar en el proyecto y volver a la tarde, más tarde que pronto, a la residencia. Era un poco la vida de un currante completamente sumergido en la monotonía, de modo que todos los día, bien cuando te levantabas o bien cuando te acostabas, sabías lo que ibas a hacer al día siguiente. Llegar a cansar, pero ha sido el pan nuestro de cada día durante estas semanas, aunque visto el resultado parece que a merecido bastante la pena, ha salido un proyecto muy interesante, esperemos que guste. Nos os voy a aburrir con tecnicismos, así que simplemente os expondré el título: A New Islanding Detection Method for PV Inverters. Creo que no hacen falta traducciones; bien porque lo que está escrito está en inglés y en castellano no cambiaría mucho; o bien porque aunque estaría en castellano, si no estás al tanto de la materia da igual lo que ponga. Dejémoslo en un proyecto sobre energía solar, y así todos contentos. Después de pasar la última noche en vela en el laboratorio para terminar la memoria, una vez que teníamos imprimidas las dos dichosas copias, Nando empieza a encuadernar una de ellas, y al darle la vuelta nos damos cuenta de que los está encuadernando en el lado derecho la página. Momento ‘Queremos matarte’, pero por suerte, teníamos hasta las 12 para entregar, así que no hubo ningún problema, aunque la cara de circunstancia no se la quitaba nadie.

Tres fin de semanas antes no hubo nada especial, un finde tranquilito, de estos de ver pelis y series en el sillón de tu casa, pero en este caso cambiamos sillón por ese pedazo de sillón-cama que tenemos todos los erasmus en Aalborg. Es curioso, porque todo el mundo lo usa como cama, pero puedes abatir el respaldo y este se acerca más al borde de la cama, con lo que la cama se convierte en sillón, al más puro estilo Transformers.

Hace dos fin de semanas, Jorge, un gallego nuevo de este semestre, muy buen fichaje por cierto, daba una fiesta el viernes a la noche en su casa. Allí que nos fuimos, y estuvimos con sus compañeros de piso, un húngaro, un danés, etc. El caso es que nos juntamos varios, y me dio por pensar que a pesar de que Aalborg es una ciudad pequeña (180.000 habitantes), tiene cantidad de erasmus, porque después de un año aquí, vas a fiestas en las que todavía conoces a gente nueva, gente que ha estado todo el año como tú por aquí pero que nunca te los habías encontrado. La fiesta estuvo bien, pero como en todas las fiestas, una vez que dan las 12 de la noche, la gente se pone nerviosa y se quiere ir al centro. No se que les pasa por la cabeza a toda esta gente, cuando estás en una fiesta y te lo estás pasando bien, porque intentas cambiar de aires, si estás a gusto donde estás. Paranoias mías, pero no lo entiendo. Si el centro fuera un lugar donde todos los días hay tal fiesta que no te la puedes perder, puede, digo puede, que lo entendería, pero después de meses aquí apetecen más fiestas “privadas”. Total, que nos quedamos cuatro gatos, pero bueno, nos tomamos la espuela y nos fuimos a la cama. El resto del finde cogiendo fuerzas para la semana lectiva que apuntaba a ser longeva.

Y ahora lo bueno. Es como cuando eres pequeño, que dejas la mejor parte de la comida en una esquinita del plato, para comértelo lo último, para dejarte con buen sabor de boca. Pues eso, que voy a hablar de los carnavales de Aalborg. Como diría el tío de qvmt: ‘¡Que fiesta, que fiesta, que fiesta!’ Increíble. Yo no se como serán los carnavales de Río de Janeiro, Para que os hagáis una idea, esta fiesta se basa en tres principios, a partir de ahora me referiré a este cúmulo de principios como Aalborg Carnaval Principles (ACP); el primero: coges a todas las danesas, las vistes de tal manera que podrían crear un terremoto de 8 puntos en la escala Richter; segundo, coges a toda una ciudad, mayoritariamente daneses, a pesar de algún que otro erasmus aislado, y echas la gente a la calle; tercero y último principio, regar con alcohol a toda la muchedumbre. Conclusión, horas y horas de diversión, cachondeo, risas, tocamientos obscenos, desinhibición, etc. El ACP debería estudiarse en la escuela. Un ejemplo claro de cómo fue la fiesta era comprobar los nicks en el msn de toda la gente de Aalborg al día siguiente, tales como: ‘363 día para el Aalborg Carnaval 2008’, ‘Nueva tradición: Aalborg Karnival’, ‘What a crazy Carnivals!’, etc. Se debería hacer un estudio sobre el msn y los nicks, en serio, daría mucho juego, desde el que cambia el nick cada 5 minutos hasta el que no lo cambia nunca (véase ‘yo’ en el diccionario). A lo que iba, el carnaval. La fiesta empezaba desde la mañana, así que nos juntamos toda la spanish community en la casa de Matas, un albaceteño que nos abandona estos días. La comunidad hispana se vistió de Cazafantasmas, con trajes muy elaborados, como eran los de Carlos y Dimas, chapeau para ellos, muy logrados. Nando y yo decidimos disfrazarnos de otra cosa, mayormente porque no tuvimos tiempo para preparar el disfraz, debido al proyecto. Así que fuimos a las siempre recurridas tiendas de segunda mano. Gabardina: 10€, Sujetador: 2€, Pene ficticio fabricado con un rollo de papel de aluminio: 1 €. Disfrazarse de exhibicionista al que se le levanta el pena cada vez que abres la gabardina: no tiene precio. Para todo lo demás, Aalborg Karnival 2007.


Empezamos el ‘Parade’ (cabalgata) en Hadsunvej, desde donde fuimos hacia el fiordo, y de allí por Boulevarden, la calle principal de la ciudad, hasta el parque de detrás de la estación de trenes. Un recorrido que un día normal se haría en unos 20 minutos, duró el día del carnaval como unas 3 horas. Este día, incluso las danesas te hablan si intentas dirigirles la palabra, me temo que es debido al ACP, pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, o en este caso, si la danesa está buena. Al llegar al parque más de lo mismo, repleto de gente, pero ya disminuyendo la cantidad de ellos, aunque en estos casos se aplica otra teoría, concretamente, la teoría de que si la gente se va de una fiesta, en ella se quedan los más auténticos, los que más ganas de fiesta tienen, así que la fiesta nunca llega a decaer. Como no, para secundar la teoría, allí estábamos todos los erasmus, totalmente integrados en la comunidad danesa. Cuando se acercaba la noche la gente migró del parque al centro, como de costumbre, pero esta vez no les seguimos, los pies no nos seguían, era hora de dejar paso a las nuevas generaciones, así que nada, nos vamos a la cama, como bien los dicen los Lunnies. Al día siguiente todo eran caras de asombro, como si habría sido un sueño, hubo incluso gente que se puso a buscar vuelos para el año que viene para estas fechas. La verdad es que no estuvo nada mal, y además el tiempo acompañó, ya que lució un sol impresionante todo el día, a pesar de haber llovido la víspera y al día siguiente. Fue un interesante día de reflexión, ya que fuel el sábado 26, víspera de las elecciones a municipales en España. Como para votar estaban los daneses después del carnaval. De momento no tengo documentos gráficos, ya que no me atreví a sacar la cámara, por miedo a perderla, así que como Dios es justo y misericordioso, hizo que perdiera el teléfono móvil, pero bueno, son las consecuencias, que le vamos a hacer. Respecto a las fotos, hay muchos circulando por ahí, así que en el momento en que me haga con unas cuantas las colgaré en esta misma entrada, seguro que merecen la pena.

posted by kobayashi @ 19:46   0 comments
 
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  • ...and you will know I am the Lord when I lay my vengeance upon you. I been sayin' that shit for years...